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Cinco posturas de yoga sencillas para encontrar la paz interior.

 

Con Annie Clarke 

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Annie Clarke, embajadora de lululemon, nos cuenta cuáles son sus posturas favoritas de yoga restaurativo, diseñadas para ayudarte a sentirte en calma y a relajarte en momentos de estrés.

 

El yoga y la meditación suelen ir de la mano. Ambas son prácticas antiguas que tienen en común la respiración: una a través de los movimientos fluidos y la otra a través de la quietud. En el mundo moderno en el que hoy vivimos hay estímulos por todas partes y una prisa permanente, así que encontrar la calma interior no es tan sencillo. Según la profesora de yoga y embajadora de lululemon Annie Clarke, la clave es sintonizar con lo que necesitas.

«Si nos acostumbramos a ir siempre con prisa, el contraste con la la quietud total es tan drástico que oponemos resistencia. Por eso, para mucha gente, una práctica de yoga dinámica y activa es un camino más factible para alcanzar un estado meditativo», afirma. «Sin embargo, encontrar esos momentos de quietud y tranquilidad puede ser una herramienta muy poderosa, pero para ello tenemos que aprender a dejarnos llevar». 

Teniendo esto en cuenta, le pedimos a Annie que nos hablara de cinco de sus posturas restaurativas favoritas que fueran accesibles para todo el mundo, incluso para aquellas personas que nunca han hecho yoga ni meditación. Si puedes, intenta mantener cada postura durante al menos un minuto (aunque lo ideal son seis) para relajarte completamente y encontrar la calma en lo más profundo de tu ser.   

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0.1 La postura del niño (Bālāsana)

Arrodíllate, separa las rodillas hasta situarlas en los bordes de la colchoneta y acerca los dedos gordos de los pies hasta que se toquen. Estira los brazos hacia delante —todo lo lejos que puedas—, dóblate por la cadera y apoya la frente en la esterilla. Si no llegas, puedes apoyar la cabeza en un cojín. Relaja el vientre y la cadera en esta postura y utiliza la respiración para liberar tensión. Puedes aprovechar la postura para estirar aún más la espalda: acerca un poco las rodillas para generar una mayor flexión de la columna vertebral.

Beneficios: el contacto de la frente con el suelo fomenta un cambio en el sistema nervioso parasimpático, que reduce la frecuencia cardíaca y envía señales al cuerpo para que se relaje.

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02. Postura de la pinza sentada (Paschimottanasana) 

Siéntate en el suelo con las piernas estiradas (puedes flexionar ligeramente las rodillas si te tiran mucho los isquiotibiales), dóblate por la cadera e inclínate hacia delante alargando bien la espalda. Coloca un bolster o un cojín debajo de la frente para poder relajar mejor la parte superior del cuerpo.   

Beneficios: con esta postura se estira la parte posterior del cuerpo y te ayuda a conectar la mente a tierra. Si tu cuerpo se siente seguro y cuenta con un buen punto de apoyo, es más fácil que te relajes y te dejes llevar.  

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03. Postura de la paloma (Ardha Kapotasana) 

Siéntate en la esterilla y dobla una pierna, de modo que la espinilla quede lo más paralela posible (sin que te resulte incómodo) al borde delantero de la esterilla. Estira la otra pierna hacia atrás e inclínate hacia adelante. Puedes usar algún accesorio para apoyar la cabeza o la cadera si no llegan a tocar la esterilla. Deberías sentir cómo se estira el glúteo de la pierna de delante y cómo se relaja el isquiotibial.  

Beneficios: con esta postura se estira un grupo muscular grande, principalmente en la zona de la cadera, donde tendemos a acumular mucha tensión emocional y física; por ello la paloma es una muy buena manera de liberarla. Respirar profundamente en esta postura ayuda a que la tensión circule por el cuerpo y se elimine.  

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04. Postura de relajación (Savasana)

Túmbate bocarriba, cierra los ojos y crea espacio entre las piernas, los brazos y los lados del cuerpo. Pon las palmas de las manos hacia arriba. Si notas molestias en la parte baja de la espalda —en la zona lumbar—, ponte un bolster o un cojín debajo de las rodillas. Respira profundamente y, a la vez que espiras, relaja el cuerpo por completo para liberar cualquier tensión muscular que pueda haberse acumulado.

Beneficios: llevamos vidas muy ajetreadas y solemos saltarnos esta postura, pero no deberíamos. Cuando hay una rendición total del cuerpo y de la mente, posibilitamos que nuestra energía fluya con libertad; además, la conexión mental a tierra nos ayuda a sentirnos protegidos y respaldados.

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05.  Postura de meditación sentada o postura fácil de yoga (Sukhasana) 

Siéntate con las piernas cruzadas (si te resulta incómodo, siéntate sobre un bloque o un cojín para que la cadera tenga un mejor punto de apoyo, o incluso en una silla), apoya las manos sobre los muslos y alarga la columna vertebral. Luego cierra los ojos, intenta no moverte y concéntrate en la respiración. La clave es sentarse en una postura que sea lo más cómoda posible, para poder aguantar así durante varios minutos sin distraerte. 

Beneficios: es una postura muy asequible que fomenta la quietud y la calma. Además te hace ser plenamente consciente de la respiración, que es el inicio y el fin perfectos de las formas tradicionales de meditación.  

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Annie Clarke es embajadora de lululemon, profesora de yoga y meditación, fundadora del estudio online The Practice y autora del libro de cocina saludable Mind Body Bowl.

@annieclarke_